Formación
Psicodrama para psicólogos: qué suma a la clínica
Qué le aporta el psicodrama a un psicólogo o psicoanalista: trabajar con grupos, leer la escena, ampliar los recursos clínicos. Cómo se integra con la escucha analítica y cómo empezar a formarse.
El psicodrama le suma a la clínica una vía de acceso que no depende sólo del relato: la escena. Permite trabajar con grupos, con parejas y con equipos, y leer lo que aparece en el cuerpo y en los vínculos. En la tradición argentina se integra con la escucha analítica: la escena produce material y la palabra lo elabora.
Muchos psicólogos llegan al psicodrama con una pregunta parecida: qué hacer cuando la palabra no alcanza. El paciente que lo entiende todo y repite igual. El grupo que conversa y no se mueve. La institución donde se habla mucho y no pasa nada. El psicodrama no reemplaza la clínica que uno ya tiene: le suma otra vía de acceso.
Lo que suma la escena
En el consultorio el material llega como relato. En psicodrama, además, llega como escena: la situación se arma en el espacio, otros toman roles, y aparece lo que el relato dejaba afuera. Un gesto, una distancia, la manera de ceder o de imponerse.
Para quien viene de la clínica verbal, esto cambia la manera de escuchar. Se empieza a registrar lo que se dice con el cuerpo y en los vínculos, incluso fuera de la escena. Lo desarrollamos en escena, cuerpo y palabra.
Trabajar con grupos
La formación de grado prepara sobre todo para el trabajo individual. El psicodrama da herramientas concretas para coordinar grupos: cómo armar un encuadre grupal, cómo leer lo que circula entre los integrantes, cómo sostener a quien se expone y cómo hacer del grupo un espacio de trabajo y no sólo de conversación.
Esas herramientas sirven para grupos terapéuticos, pero también para el trabajo con parejas, con equipos de salud y con instituciones. Más en psicodrama en instituciones.
Psicodrama y psicoanálisis
La pregunta aparece siempre: ¿se puede ser psicoanalista y psicodramatista? En la Argentina la respuesta tiene historia. Desde fines de los años cincuenta el psicodrama se desarrolló en diálogo con el psicoanálisis, y de ese cruce surgieron el psicodrama psicoanalítico en grupos y la multiplicación dramática de Pavlovsky y Kesselman.
En esa tradición la escena no compite con la escucha analítica. La escena produce material; la palabra lo elabora. Lo que se dramatiza se lee como se lee un sueño o un lapsus: como una producción que dice más de lo que parece. Las diferencias con otras escuelas están en psicodrama moreniano y psicodrama psicoanalítico.
Lo que no es
El psicodrama no es una caja de técnicas para usar en la sesión individual cuando el paciente “se traba”. Una inversión de roles fuera de un encuadre que pueda sostenerla puede exponer más de lo que ayuda. Por eso el psicodrama se aprende en una formación específica, y no en un taller. Lo explicamos en formación en psicodrama: qué tiene que incluir.
Formarse siendo psicólogo
Un psicólogo que se forma en psicodrama ya tiene una parte del camino hecha: la formación clínica, la experiencia con pacientes, muchas veces su propio análisis. Lo que la formación agrega es la experiencia de estar adentro de un grupo de psicodrama, la teoría específica y la supervisión de la práctica con grupos.
En Entrama la formación está dirigida a profesionales de la salud mental y articula esos tres ejes. Los detalles están en formación en psicodrama, y si ya coordinás grupos y querés revisar tu práctica, en supervisión.